martes, 13 de julio de 2010

SOLEDAD...

Hasta hace algunos años disfrutaba enormemente estar conmigo mismo, lo cual no necesariamente quiere decir que era una persona introvertida ó antisocial. Hoy recordé lo bien que me la pasaba caminando por las calles, observándolo todo e inmerso en mis pensamientos. Recuerdo de manera especial aquellos días en que tomaba un autobús hacia el centro de la ciudad y podía pasar horas caminando, mirando en los escaparates de las tiendas, entrando a las librerías hojeando libros no olvidando el obligado paso por las tiendas de discos con la esperanza de encontrar algo que añadir tanto a mi colección de discos como a mi biblioteca.

El paseo sabatino ó dominical a un pequeño bazar de objetos antiguos era casi obligado los días que tenía dinero. A veces tenía éxito y topaba con algo interesante: Un libro, un disco de vinil alguna lata de Coca Cola estilo "vintage" ó cualquier otra chuchería, las cuales aún conservo, como un libro de las Olimpiadas de México 68 ó un disco de John Lennon, por solo mencionar un par de ellos.

Había veces en las cuales con tal de no quedarme sin el objeto buscado y anhelado gastaba hasta el pasaje para regresar, lo cual a veces poco me importaba. Caminaba y caminaba...

Las cosas han cambiado drásticamente: Como ya lo manifesté en alguna entrada pasada, me da demasiada ansiedad y nerviosismo transitar por las calles: Hay angustia, desolación y temor, sí temor a ver personas no deseadas, a ver la felicidad de otros mientras yo lucho desesperadamente porque la tranquilidad llegue de nuevo. Es increíble como las cosas que antes me ocasionaban alegría, placer, tranquilidad, sean ahora todo un pesar...

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