Tengo una extraña sensación agridulce en estos momentos: De optimismo desbordado porque la venda de mis ojos está cayendo lentamente cuando me enteré de la fabulosa noticia de "S" a la que hacía referencia en el post anterior: Está embarazada. Le tomó 4 meses terminar una relación de tres años conmigo, iniciar otra y ahora esperar un hijo y no lo digo con rencor, con sentimiento de rescelo ó envidia, aunque sí con algo de tristeza porque no resultó ser la persona en la que yo creí...ahora debo perdonar, desearle lo mejor, dejarla ir y continuar con mi vida, aunque seguirá siendo complicado. Creo que quizá (y no me atrevo a realizar una afirmación optimistamente desbordada, porque luego los "bajones" son insoportables), esa noticia es el último clavo a un ataúd que tuvo que haber sido enterrado hace mucho tiempo.
Cambiando un poco de tema ayer tuve un acercamiento con una persona que durante mucho tiempo me fue totalmente desconocida para mí, y también yo para él y hemos decidio darnos una nueva oportunidad dejando atrás (aunque esto no será de la noche a la mañana) las rencillas que surgieron a lo largo de nuestras vidas: me refiero a mi padre, esa persona que en buena medida ocasionó este sufrimiento que actualmente me está carcomiendo. Hemos quedado en empezar de nuevo...fué un momento muy emotivo.
He notado también que si bien es cierto la medicina, la terapia y otras cosas me han "mantenido" relativamente estable, y lo de "relativo" lo comento porque aún no he logrado conseguir el "punto de equilibrio", he descuidado otra parte fundamental en estos casos que es la parte espiritual, y no me refiero a cuestiones de índole religiosa, hay un poder supremo, algo que aún para la ciencia resulta inexplicable y es la respuesta al porqué de muchas cosas en este mundo, encomendárse a a la fe, es la llave para el camino de la sanación y es un camino que con calma, estoy dispuesto a recorrer...veremos que ocurre...
martes, 11 de mayo de 2010
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