Yo nunca hablé contigo.
Hoy quiero saludarte ¿Cómo estás?
¿Tú sabes? Me decían que no existes,
y yo tonto, creí que era verdad.
Anoche vi tu cielo.
Me encontraba oculto en un hoyo de granada.
¡Quién iría a creer que para verte,
bastaba con tenderse uno de espaldas!
No sé si aún querrás darme la mano:
al menos, creo que me entiendes.
Es raro que no te haya encontrado antes,
sino en un infierno como éste.
Pues bien...ya todo lo he dicho.
aunque la ofensiva pronto nos espera,
Dios, no tengo miedo desde que descubrí que estabas cerca.
Tal vez llame a tu cielo
comprendo que no he sido amigo tuyo pero...
¿Me esperarás si hasta Ti llego?
¡Cómo...! ¡Mira dios...! ¡Estoy llorando...!
¡Tarde te descubrí...! ¡Cuánto lo siento...!
Dispensa...Debo irme...
¡Buena suerte...!
¡Qué raro, sin temor voy a la muerte...!
Anónimo....
miércoles, 12 de mayo de 2010
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